Producida en Japón, Mitsubishi Outlander PHEV fusiona lo mejor en temas de motorización y optimiza el consumo de combustible y energía. Cuenta con un motor de combustión y dos eléctricos lo que la hacen amigable con el medio ambiente por su rendimiento sin sacrificar potencia y autonomía.
De manejo ágil y confortable, su batería permite recorrer hasta 54 kilómetros en modo eléctrico y combinada con el motor de gasolina ofrece más de 800 kilómetros de autonomía.
Tecnología Off Road gracias a su tracción 4WD ideal para caminos normales y en caminos con condiciones difíciles y extremas. Los motores de gasolina y eléctricos generan 126 y 80 hp respectivamente.

Su diseño exterior es moderno y continúa la tradición del modelo Outlander, una SUV de tamaño mediano que se convierte en un vehículo ideal para la ciudad y con un toque sport y Off Road. Muy buena opción para familias o para quienes practican motociclismo o simplemente tienen necesidad de arrastrar un remolque.

Cuenta con tecnología no solo en su motorización, también el equipamiento de asistencias para el camino con sensores y sistemas de alerta incluso de colisión frontal, cámara de reversa, cámara de visión de 360 grados, equipo de sonido hasta con 8 bocinas en su sistema de audio Rockford Fosgate con subwoofer y conectividad con Apple CarPlay o Android Auto, aire acondicionado de dos zonas, pantalla touch de 8” y un tablero de instrumentos claro y práctico.

El interior es cómodo en piel, cuenta con quemacocos, compartimentos de buen tamaño para colocar accesorios como cartera o lentes, tapetes de uso rudo, la cajuela es amplia y eléctrica para mayor comodidad. La versión que probamos está equipada con rines de 18” y de forma opcional con alerón trasero, tirón de arrastre y rieles de techo en color plata satinados.
Cuenta con múltiples sistemas de seguridad como bolsas de aire, sistema de mitigación de impacto frontal, control crucero adaptativo y freno de mano automático. Su previo es de $800,800 M.N. para la versión SE y $876,800 M.N. para la Limited.
Por Víctor Uribe Rojas


