Por Victor Uribe
Tuvimos la oportunidad de probar un deportivo americano por excelencia con gran historia, el Chevrolet Corvette Stingray en su versión Convertible que cuenta con un Hard Top retráctil, el cual se oculta perfectamente dentro de la carrocería a velocidades de hasta 48 km/h. Nosotros lo hicimos con el auto estático y es realmente asombroso.

Cuenta con motor central para una respuesta y sensación increíble al conducir que brinda mayor potencia a las ruedas traseras cuando se necesita.
Encender su Motor V8 de 6.2 litros es una delicia, su sonido muestra el poder de ese motor de 495 HP de potencia con 470 lb-pie de torque que ofrece un manejo excepcional y altamente deportivo que se complementa por una transmisión automática con doble embrague de 8 velocidades (DCT) con cambios al volante.

Cuenta con Suspensión Magnetic Ride Control 4.0 de última generación identifica las condiciones del camino y se adapta en tan solo 15 milisegundos. La carrocería es nueva y un 10% más rígida que la generación anterior, lo que contribuye a una conducción y manejo que inspira confianza.
Covette Stingray integra nuevos modos de manejo, My Mode y Z-Mode que ofrecen personalizar aun más el desempeño, guardar varias configuraciones por trayectos de camino y cambiar de un modo a otro en cualquier momento: Tour, Sport y Track (pista).

La cabina cuenta con un acabado de lujo deportivo que se ve y se siente, el habitáculo está totalmente orientado al conductor incluso, se ve futurista y con un diseño único. En materia de infoentretenimiento tiene todo lo necesario y más gracias al Sistema de Chevrolet 3.0 con Amazon Alexa Integration.

Una pantalla a color de 8” con Smartphone Integration inalámbrico, Sistema de audio Bose con 14 bocinas con cancelación de ruido externo. Head-Up Display con gráficos a color y reconfigurable, cargador inalámbrico para smartphone y Performance Data & Video Recorder (PDR). Con modo ‘vigilancia’ de valet. Para facilitar su manejo cuenta con cámara de visión trasera y delantera HD.
Manejarlo en carretera es una delicia y gracias a su tecnología en materia de suspensión es cómodo y fácil de manejar también en una ciudad con las irregularidades del camino que implica.
